El egoísmo
Abril 23, 2009
Creo que siempre tendemos a ser egoístas, por más que queramos pensar que estamos actuando de acuerdo a lo que es correcto, siempre nos dejaremos llevar por lo que son nuestras pasiones.
Hacer lo correcto nunca es fácil, porque muchas cosas están implícitas en esa aseveración; correcto para la persona puede no ser correcto para la sociedad, o correcto para la sociedad puede no ser correcto para la persona.
Ciertamente cada quien vive como quiere vivir, y vive lo que quiere vivir, a nadie se le puede obligar a vivir algo que voluntariamente no haya aceptado, todo lo que el ser vive, es porque el ser ha aceptado vivirlo.
Recuerdo aquella frase que en algún momento escuché en una canción “uno no siempre hace lo que quiere, pero uno no tiene por que hacer lo que no quiere”, y así es con todo lo que sucede en la vida, cada quien decide que vivir, y cuando vivirlo, nunca es tarde para vivir ciertas cosas, nunca es tarde para disfrutar ciertas privaciones, nunca es tarde para decirle al mundo lo que sucede en la vida privada, aunque sea sólo a una parte más del mundo a quien se lo expreses.
Vivir cuestiones pasadas, es buscar redimir errores, subsanar tragedias, simplemente disfrutar situaciones que en otro tiempo no se pudieron disfrutar… y como todo, no hay nada de malo en eso, si se tiene la plena conciencia de lo que se hace, y si hay un motivo fuerte para hacerlo, pero un motivo más allá del mero ego, un motivo que se relacione con algo más íntimo del ser, amor, cariño, o cualquier otro sentimiento positivo que tenga la fuerza suficiente para dar el impulso a las acciones y al ser por si mismo.
Tener conciencia de lo que sucede no es fácil, sin embargo, al reflexionar, al ponerte a escarbar en tu ser, puedes ir separando cada cosa y poner un orden que desde un principio es necesario, pero que en un principio no puedes generarlo; debe pasar un determinado tiempo para llegar a un nivel de conciencia óptimo para poder entender al ser y a sus relaciones.
Un error, querer engañarte a ti mismo pensando que vives algo que no estás viviendo, lo que debes de hacer es tener un ciclo constante de autoconocimiento… quizá sea cuestión de saber cuando decidir que es lo que se quiere vivir, no apresurar, y simplemente disfrutar la vida, el momento, las ganas, la pasión, la sensación, la conciencia.
Arrepentimientos no caben, porque si hicimos lo que hicimos, es porque hubo una razón de peso; el ser no debe arrepentirse sino aprender… y tanto el ser, como yo, no nos arrepentimos de nada, porque todo lo que hemos hecho lo hemos disfrutado, no hay culpas por haber sido egoístas, porque al ser egoístas y pensar en lo que queremos, hemos podido tener lo que en otro tiempo no se pudo, quizá no como lo hubiéramos querido, pero si teniendo los elementos básicos y que son los que cuentan, fuera de lo corporal algo mas bien emocional, algo mas bien espiritual, y así confirmar la conexión que existe entre las personas, y así entender que a veces nos mutilamos, que a veces nos quitamos a nosotros mismos el placer de experimentar, el placer de saber que puede suceder… y nos quedamos exactamente con esa pregunta ¿Qué puede suceder?…
Tomando en cuenta lo vivido, lo sentido, lo querido… siempre habrá algo pendiente, pero como lo sabemos, quizá sólo sea cuestión de tiempo para tener una oportunidad más; porque nunca habrás de decir nunca, y menos tratándose de cuestiones tan profundas como las ya conocidas, simplemente, algún día el universo conspirará a favor de lo deseado, de lo que ha sido imposible, pero que bien se sabe que es algo que a cada momento dará muestras de existencia, porque… ciego no es aquel que no ve, sino aquel que no quiere ver… en este caso, hay más allá de lo evidente, sólo es cuestión de abrir los ojos y darse cuenta, ver que todo puede suceder, si decides que hacer, si piensas en lo que quieres… las fuerzas del universo en algún momento habrán de responder a ese llamado.