Final de un ciclo
abril 30, 2010
Que rápido se han pasado cuatro años y medio desde que entré a la universidad en Puebla. Quizá han sido de los años más difíciles de mi vida, y no tanto por la carga escolar, lo difícil de las materias o cosas así, han sido difíciles por todo aquello que he tenido que enfrentar.
Venirme a Puebla a estudiar significó que en su momento mi padre me dejara de hablar por desobedecerlo, me ganó la enemistad de mis hermanos, y un vacío enorme que nada parecía llenar, y que a final de cuentas se fue compensando con la amistad y apoyo de algunas personas. Al principio fue difícil perder el apoyo de mucha gente al mismo tiempo, pero eso mismo significó un punto de partida para demostrar lo que quería conseguir, demostrar la posibilidad que existe siempre de superar obstáculos, salir adelante y tratar de ser mejor cada día, en principio romper paradigmas.
Hasta ahí todo iba de manera adecuada, todo parecía fluir y que poco a poco se recuperaba el cause de lo perdido, mi padre me volvió a hablar, mis hermanos empezaron a apoyarme y había amigos en un ambiente que en principio parecía hostil.
La felicidad y estabilidad duraron muy poco, en el segundo semestre nos comunicaron que aquel cáncer que creíamos que había desaparecido, estaba ahí y está vez no habría mejora, sólo un trayecto de duración indefinida hacía un destino seguro, el cual sería la muerte, fueron meses en los que casi todas las noches le pedía al Gran Arquitecto del Universo que lo curara, que lo mejorara, puesto que yo quería que él estuviera aquí este día conmigo.
El desenlace que sabíamos llegaría llegó un 5 de febrero alrededor de las cinco de la tarde, el dolor fue indescriptible aunque conocido, 13 años atrás ya lo había sentido… fue así como esperanzas se desvanecieron y el peor temor se hizo presente, él ya no estaba, él ya no iba a dar fe de mis logros, de mis triunfos, de mis pasos, él ya no estaría en el momento en que este ciclo terminará y él nunca diría palabras de orgullo, puesto que su cuerpo había muerto, su espíritu quiero creer que sigue aquí conmigo.
Fue duro afrontar eso, fueron momentos de gran inestabilidad la cual, aun hoy tiene secuelas, aun hoy me tambalea y se junta con otras emociones que como en este momento me hacen simplemente derrumbarme, caer y perder la fortaleza, llorar como ahora es la respuesta a ese tipo de asuntos.
Pasaron así el segundo y tercer semestre, y yo cayendo, en caída libre pero queriendo ser fuerte y queriendo emprender nuevos proyectos, y con mucha luz se pudo, inicié un proyecto que hasta ahora sigue.
El cuarto no lo recuerdo, el quinto fue un momento para iniciar proyectos más serios, los cuales se consiguieron; para este entonces mi hermano y mi madre eran mi más grande apoyo, mis hermanos fraternos me hacían darme cuenta que había mucho aun por hacer, que había muchos logros que conseguir y mucho por qué luchar. Pero mientras que unas cosas iban bien, otras hacían que me hundiera en una profunda depresión, la cual se manifestó un año después, un punto en que ya no lo pude controlar, a pesar de ser momentos de estabilidad, la inestabilidad se apoderó de mi.
Desde entonces han sido momentos de altibajos, de situaciones en control y muchas descontroladas y descontroladoras.
Amigos, profesores, hermanos, familia han sido parte muy importante de mi vida, y quizá sin ellos no hubiera podido superar de tan buena forma y manera todo aquello que ha sucedido y que en definitiva me han hecho una persona diferente… Por una parte creo en la magia, por otra parte veo la crudeza de muchas cosas y esa se volvió la forma de ver la vida con crudeza, con frialdad, calculando las formas en que todo se puede dar, no siempre eligiendo la mejor pero si eligiendo la que en ese momento me parece adecuada.
Hoy, 29 de abril de 2010, firmé mi título que me acredita como Licenciado en Derecho, hoy empezó a concluir uno de los ciclos más difíciles y más llenos de contrastes… y hoy más que nunca, más que siempre desearía que estuvieran aquí conmigo compartiendo está felicidad que siento, este orgullo tres personas que son importantes para mi.
Mi hermano Daniel quien hace ya 16 años dejó de existir en este mundo material, quien dejó trunca sus estudios para ser abogado y quien estoy seguro hubiera sido uno muy bueno. Te extraño, y lo peor es que sólo vagamente te recuerdo.
Mi padre, Alvaro, quien se empeñó en que yo estudiara Derecho tal como él lo hizo, y quien es una fuente de inspiración de lo que quiero ser, no quiero emularlo al final de cuentas, pero si quiero llegar a ser tan amado como él lo fue. De quien hoy con tantas ganas esperaría escuchar un Felicidades o alguna palabra de orgullo, pero que desgraciadamente eso no va a suceder. Padre te recuerdo, y te recordaré, tu voz aun la tengo presente, pero se que no será para siempre, mas tus acciones y tu presencia siempre estarán conmigo.
Se que ustedes dos estarán siempre conmigo y en mi, quizá en algún momento, en un plano astral nos volvamos a encontrar, sino pues deben de saber que los amo y los extraño, los recuerdo frecuentemente, y sin ustedes mi vida y mi corazón perdió una parte, o quizá ustedes se llevaron tras de si parte de mi, pero yo me he quedado con una gran parte de ustedes.
Alma, te fuiste en un momento importante, quizá uno de los más importantes hasta ahora para mi, te fuiste sin razón, tenías que quedarte conmigo, quería que ahí estuvieras, pero te fuiste porque aun no entiendes que siento orgullo y siento algo muy grande por ti; tendrá que ser en la maestría.
Este ciclo se cierra y abriremos más, empezarán muchos otros, y he de decir que aquí estoy al pie del cañón, si resistí y saque adelante todo esto, puedo con lo que venga y no habrá nada que me derrote.